Las preguntas más frecuentes
Pregunta 1: ¿Cuánto dura una sesión?
Cada sesión tiene una duración de aproximadamente 50 minutos. Este tiempo es suficiente para profundizar en los temas clave, pero también para que tu hijo/a pueda sentirse cómodo y escuchado sin prisas.
Pregunta 2: ¿Con qué frecuencia debemos de ir a terapia?
Al principio, suelo recomendar una sesión semanal para que podamos avanzar de forma constante, y que tanto el adolescente como la familia podáis notar cambios más rápidos. A medida que vayáis progresando, podemos ir espaciando las sesiones según lo que os resulte más cómodo y efectivo. Pero por supuesto, me adapto a vuestras necesidades.
Pregunta 3: ¿Necesito participar en la terapia o solo tiene que participar mi hijo/a?
Depende del caso, pero normalmente el trabajo terapéutico será principalmente con el adolescente. Es importante que tenga un espacio propio, seguro y confidencial, donde pueda hablar con libertad. No obstante, vuestra participación será clave en muchos aspectos. Si vamos de la mano, le daremos a vuestro hijo/a el apoyo justo que necesita para avanzar.
Pregunta 4: ¿Y si mi hijo/a no quiere hablar o no quiere ir?
Esto es algo muy habitual, y eso no significa que la terapia no vaya a funcionar. En terapia respetaré su ritmo y me centraré en crear un espacio seguro.
Si no quiere venir, puedo empezar trabajando con vosotros para facilitar el acercamiento. A veces, solo con no sentirse presionados, empieza a cambiar algo.
Pregunta 5: ¿La terapia online funciona igual que la presencial?
Sí, funciona igual de bien en la mayoría de los casos.
Para muchos adolescentes es incluso más fácil, porque están en su entorno, se sienten más seguros y les cuesta menos abrirse. La relación terapéutica, que es lo importante, se construye igual que en presencial.
